Hilo, aguja y mucha determinación. Así se resume el espíritu del taller de costura para mujeres que Kasamuaku lleva a cabo con gran ilusión y resultados cada vez más visibles.
Este espacio es mucho más que un lugar donde aprender a coser. Es un punto de encuentro donde las participantes refuerzan su autonomía, desarrollan habilidades prácticas con salida laboral y tejen entre ellas una red de apoyo y sororidad. Las bolsas que confeccionan las participantes —disponibles en nuestras actividades de recaudación— son el símbolo tangible de ese esfuerzo colectivo.
El taller demuestra que cuando se invierte en las mujeres, se invierte en toda la comunidad.
Este proyecto es posible gracias, en parte, a la subvención del Ajuntament de l’Hospitalet de Llobregat, cuyo apoyo económico nos permite mantener el espacio, los materiales y el acompañamiento necesario para que cada mujer pueda desarrollar todo su potencial.


Deixa un comentari